La mamografía es un estudio de imagen que utiliza rayos X de baja dosis para obtener imágenes detalladas del tejido mamario, con el objetivo principal de detectar cambios o lesiones en las mamas, incluso antes de que sean palpables.
Cómo funciona
- La mama se coloca entre dos placas que la comprimen suavemente para extender el tejido y obtener imágenes claras.
- El procedimiento dura solo unos minutos y, aunque puede generar una ligera molestia por la presión, no debería ser doloroso.
Para qué sirve
- Detección temprana de cáncer de mama.
- Identificación de microcalcificaciones, quistes, masas o distorsiones en el tejido.
- Seguimiento en mujeres con antecedentes de lesiones mamarias.
Recomendaciones generales
- Mujeres de 40 años o más: una mamografía cada 1 o 2 años, según la indicación médica.
- Mujeres con alto riesgo (antecedentes familiares o mutaciones genéticas): pueden necesitar comenzar antes y con mayor frecuencia.
Importante
- La mamografía no previene el cáncer, pero aumenta las posibilidades de detectarlo en etapas tempranas, cuando el tratamiento es más efectivo.
- Es complementaria al examen clínico y, en algunos casos, a la ecografía mamaria.